CINESÍFILIS

LOS AMANTES DEL CÍRCULO POLAR


Un amor del que se vive a lo lejos es capaz de producir la mayor y más fuerte de todas las emociones: la de la desesperación. No sin razón, la figura del ido es dibujada, desde tiempos remotos, a partir del desasosiego, de la ansiedad más espesa e incluso de la muerte o el suicidio, que vienen a ser algo así como la epítome del fracaso existencial, la punta del iceberg de una caída libre del corazón. En "
Los amantes del Círculo Polar", Julio Medem nos recuerda al amor como punto de partida de las personas, como un hecho irrealizable, irreconciliable con la felicidad más soñada, ausente de cercanías y sí profusa en espacios donde cartas y ensoñaciones son el tesoro sagrado que verter a la luz del sol.

En "
Los amantes del Círculo Polar", el amor es un acto reflejo poético donde los protagonistas huyen de sus propias emociones, donde la locura de cada uno (no otra cosa que un amor verdadero, desnudo como la poesía misma) da paso rápido a la desesperación y ésta, a su vez, construye castillos de esperanzas irresueltas, condenas máximas para quienes sienten realmente; con toda el alma.


Luego de algunos años, vuelvo a ver esta película de un zarpazo, sin respiro, y siento ahora una sensación aún más fuerte que la que sentí en aquel momento: He de decir que, desde hace algún tiempo, vivo la vida a partir de la partida, sin otra cosa que hacer más que evocar la magia (hoy con mayor astucia y disfrute que antes) que mi memoria provoca, y con una esperanza aún más grande que el propio peso de mi cuerpo (y no cabe duda que de mi alma): que, como en esta película de idas y vueltas y de amores que, no obstante, permanecen imperturbables a pesar del tiempo, la distancia y la propia muerte, soy yo ahora un ilustre ilusionado del reencuentro. A pesar de los kilómetros, digo, la ensoñación que yace en el recuerdo impávido y cercano de ese otro que espera la pronta llegada también, me mantiene vivo, expectante, y aún así, para mi felicidad más sartreana, un poco o muy, sí, muy desesperado.

Ansioso. Por qué no decirlo…

Escrito por Alberto Villar Campos @ 11:01 a. m.,

1 Comentarios:

At 4:02 p. m., Blogger Neco dijo...

Hola Alberto, muchas gracias por visitar la página, me alegro que te haya gustado... ¿te molestaría si pongo un link a tu blog en mi página?

Ahora, sobre las películas argentinas... a mi me las prestaron bajadas del Emule, pero de hecho se podrían conseguir en Polvos, de lo que yo sé, Un Oso Rojo la pasan en Cinemax de vez en cuando...

Saludos!

 

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    Alberto Villar Campos
    Lima, Peru
    "Y de pronto apareció por ahí ese maldito iceberg llamado Poesía o Literatura o Aburrimiento o lo que fuera con la única condición precisa de no devenir en Aburrimiento ni por un instante…". (Pablo Guevarra)
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